domingo, 15 de febrero de 2015

Rojo como la sangre (Frases)

  • "Érase una vez un día de invierno en el que los copos de nieve caían como plumas del cielo."
  • "El cuarto oscuro era su rinconcito de libertad, donde podía relajarse unos instantes antes de sumergirse en el ambiente de las conversaciones, las voces, las opiniones y los sentimientos de los demás."
  • "Mejor sola que mal acompañada. Cuando estaba sola podía ser completamente ella misma. Libre. Nadie la exigía nada. Nadie le hablaba si quería silencio. Nadie la tocaba si no quería que la tocasen."
  • "Érase una vez una chica que no tenía miedo. La chica confiaba como quien confía en todo y nunca le ha fallado nada ni nadie. Estaba colgada con la cabeza hacia abajo y confiaba en que no se caería. Y si se caía, alguien la atraparía. Érase una vez una chica que aprendió a tener miedo."
  • "¿Cómo debería de no tener miedo todos los días?"
  • "Lumikki se dio cuenta de que estaba hundida hasta las botas. Y nada cambiaría ni aunque se hundiese hasta las rodillas, o hasta la cintura, o incluso hasta el cuello. Estaba atada de pies y manos, lo odiaba. Y no podía hacer nada por evitarlo."
  • "La añoranza mordía más profundo que aquel viento glacial."
  • "Sabía que lo haría bien. Era buena para pasar inadvertida, hacerse invisible, ser inexistente."
  • "Recordó lo que había sentido al depositar los labios sobre la piel de aquella nuca y darle besos suaves como plumas a través de las estrellas."
  • "Los recuerdos del verano y del otoño también querían aparecer, como el sudor, aunque ella intentaba decirles que aquel no era un buen momento. Nunca era un buen momento para la añoranza y la tristeza. Se agarraban a ella, le comprimían el estómago y la obligaban a curvar la espalda."
  • "Ya hacía años que había perdido la capacidad de llorar. Entendió que, simplemente, tendría que vivir con aquel nudo, tragárselo y esperar a que, tarde o temprano, desapareciese por sí solo."
  • "La respiración en una noche fresca de otoño, ningún pensamiento tan intento y apasionado que hubiese podido traspasar la niebla, las paredes y las puertas. Nada. El silencio más absoluto."
  • "Durante semanas y meses, el nudo se había encogido y la nostalgia había quedado en un segundo plano. Había dejado de esperar conscientemente. No tenía nada de positivo. Probablemente, nunca más se volverían a ver."
  • "Esperar. Echar de menos. Añorar a alguien que solo se encontraba a unos pocos pasos. Sonreírse a sí misma al sentir la mirada de la otra persona en la piel."
  • "El calor del aire y del interior de una misma. El calor que hacía desaparecer los pensamientos no deseados."
  • Pensar que aquella sensación podría durar mucho, mucho tiempo. Poder permanecer de aquel modo. Poder estar con aquella persona. Poder coger aquella mano decenas, centenares, miles de veces. Estar en silencio. Escuchar el ritmo sereno, voluntariamente perseguido, de las respiraciones, que podía acelerarse también conjuntamente, al mismo compás."
  • "Observa pero que no te observen."
  • "Y todo salvo la vida es inútil."
  • "El silencio flotaba por las habitaciones de un modo tan espeso que te podías enredar en él como si fuesen telarañas."
  • " La piel, blanca como la nieve. Los labios, rojos como la sangre. El cabello, negro como el ébano."
  • "Las mejillas de la chica habían recuperado los colores, y detrás de su mirada ya no rondaba aquel vacío triste y turbio."
  • "No era sensato ni racional. Era peligroso. Pero quería ponerse en peligro. Quería afrontar lo que le daba más miedo."
  • "Al fin y al cabo, quizás no eran tan distintas. Sus mundos seguramente no se unirían nunca del todo, pero en aquellos momentos fugaces compartían un mismo entorno y los mismos sentimientos y pensamientos."
  • "El estrés y la culpabilidad acumulados con los años se lo comían y lo empujaban a alimentarse de cualquier manera. Debía reconocerlo; si no ante los demás, ante sí mismo."
  • "Todo había quedado cubierto de una fina capa blanca de escarcha: las casas, los árboles, las piedras, los coches, la ropa, el pelo, las mejillas, los pensamientos."
  • "La oscuridad era impenetrable. No se podía traspasar. No cedía. No podría salir. Se quedaría sin aire. Moriría."
  • "Ya se había secado las lágrimas. Empezó a ser presa del pánico. Tuvo la sensación de que, si no salía en aquel mismo instante, se ahogaría."
  • "Cuanto más fuerte era la voz, más viva estaba. Se convirtió en voz. Ella y la voz eran una única cosa. La misma furia roja y el mismo tono agudo."
  • "Palabras, que se transformaban en mentiras en el mismo momento en que salían de la boca."
  • "No confíes en nadie más que en ti misma. Toma las decisiones por tu cuenta y asume las consecuencias."
  • "No había visto aquel manto de nieve blanca que su sangre salpicaría de gotas rojas."
  • "Eran como la nieve artificial que había caído del techo. Si intentabas tocarla, se dispersaba y desaparecía en la nada."
  • "Eran unos actores ridículamente insignificantes dentro de aquel gran escenario."
  • "Correr sobre aquella nieve tan alta era agotador. El frío le mordía con sus dientes afilados. El bosque estaba oscuro como boca de lobo."
  • "Los protagonistas de los cuentos siempre tenían tres oportunidades. En las dos primeras fracasaban pero en la tercera lo lograban. Tres oportunidades. Tres errores. ¿Qué era aquello, una oportunidad o un error?"
  • "El bosque la engulló como si fuera agua turbia." 
  • "Érase una vez una chica que corrió hasta que sus piernas ya no pudieron más. E incluso después pensó e imaginó que seguía corriendo. Sus piernas esbeltas, fuertes y ágiles corrieron a toda velocidad sobre los montones de nieve blanca y no dejaban ni una huella. Huía como quien se sabe libre y sabe que no lo atraparán."
  • "Dentro de ti siempre hay una parte a la que nadie puede acceder. Eso eres tú. Tú eres tú y dentro de ti hay un universo. Puedes ser lo que quieras. Puedes ser quien quieras."
  • "No tengas miedo. Ya no debes tener miedo."
  • "Había aprendido enseguida que, aunque cambiara su modo de ser o de actuar, nunca sería lo suficientemente buena."
  • "Eran unas depredadoras mucho más peligrosas, y parecía que en su interior no tuviesen un corazón que latía sino una frialdad glacial."
  • "En el espejo, se encontró con una chica que no conocía. Tenía rasguños con sangre en las mejillas. Sorprendida, levantó las manos y se las tocó. La chica del espejo hizo lo mismo. La sangre no era suya."