viernes, 30 de octubre de 2015

Temblor (Reseña)

Título: Temblor.
Título original: Shiver.
Autor/a: Maggie Stiefvater.
Género: Fantasía, Romance.
Editorial: SM
nº de páginas: 429
Encuadernación: tapa semidura con solapas.
Serie: Los lobos de Mercy Falls 1/3

Cuando el amor te hace temblar en otoño es mejor que el invierno no llegue nunca: Las primeras nevadas pueden arrebatarte a quien más deseas. Hace años, Grace estuvo a punto de morir devorada por una manada de lobos. Inexplicablemente, uno de ellos, un lobo de intensos ojos amarillos, la salvó. Desde entonces, todos los inviernos Grace se asoma al bosque y, desde la distancia, lobo y chica se observan. Cuando llega el calor, la manada desaparece y, con ella, <<su>> lobo.

Pero este año, Grace deseará que el invierno no llegue y que el otoño dure para siempre.

Ha conocido a un chico; se llama Sam. Es un tipo normal, salvo por sus ojos. Son de un extraño color amarillo.
Mi nombre es Grace y vivo en Mercy Falls. Actualmente soy una adolescente de 17 años, responsable y en ocasiones ausente cuando miro aquél bosque tan familiar que veo en las cercanías de mi casa. No sé por qué me siento así, quizá se debe a que de niña me atacaron unos lobos y fui mordida, pero uno de ellos me salvó de morir. Aquel lobo tenía los ojos amarillos. Lo cierto es que yo no recuerdo nada, solo pequeñas imágenes borrosas. Todo lo sé gracias a que me lo contaron y siempre hemos imaginado una forma en la que debió ocurrir. Lo único que sé con exactitud es que desde aquél día me cruzo con aquella mirada amarillenta a través de las ventanas de mi casa. Nos observamos en silencio, y siento que aunque seamos diferentes especies compartimos algo en común. Siempre lo he llamado <<Mi lobo>>, aquél lobo que solo veo en los meses más fríos del año y sin el cual las navidades no serían lo mismo.
Un día, salió la noticia de una persona a la que conocía, había sido atacada por los lobos y todos creían que había muerto. Como solución los habitantes decidieron dar caza a los lobos, para, a poder ser, exterminarlos o alejarlos para siempre del cercano bosque poblado de pinos.
Lo que yo no sabía es que uno de los lobos que fue disparado era el mío, lo encontré como humano, desnudo, herido y congelado en la entrada de mi casa. 
Se llamaba Sam, y era un adolescente común. Lo único que me decía que era mi lobo era el color de sus ojos.Su actitud salvaje, su olor a animal y a la madera húmeda del bosque.

Así fue como nos conocimos, aun cuando nos conocíamos desde hacía más de seis años.
Ambos sabíamos como eramos perfectamente, y os lo hemos querido demostrar.
Nuestra historia cobró un ritmo normal y hermoso, aunque en algunas ocasiones lo único que hacíamos era pasar el tiempo en una habitación al calor, nada importante ocurría durante esos momentos. Estábamos al calor porque nuestro mayor enemigo era el frío que cada día se iba aproximando más. Soñábamos que no se hiciera más grande y amenazara con separarnos.

Él frío lo convertía en humano.

Por eso durante todos estos años no lo había visto en otra estación que no fuera el invierno.

Pero esta vez no quería que se transformara, nunca más. Quería curarlo, pero, ¿cómo? no entendía como a pesar de ser mordida yo jamás sufrí transformación alguna. ¿Por qué él sí y yo no?
Mis dos mejores amigas no podían entenderme de la forma en la que yo quería. Sé que pensaban que estaba loca.
Estaba la mayor parte del tiempo sola, tenía unos padres despreocupados. Y mi única y verdadera compañía me la ofrecía él.
Sam... había sufrido tanto de pequeño. ¿Cómo es posible que le ocurriera aquello, aquello otro y...?
Nuestra historia era relatada por los dos, íbamos alternando. A veces él contaba como se sentía, otras veces yo. Poco a poco conseguimos escribir esta historia tan bonita, que esperábamos desde hacía años que se cumpliera. Es cierto que muchas veces las cosas no salían bien. Había problemas, dudas, miedo... no era perfecto, como no lo es nada.
Pero aprendí mucho de él, y quiero creer que él de mi.
Vivimos algo único. Nos arriesgamos porque esos sentimientos eran lo único que movían nuestro mundo.
Y al final... fue todo tan autoconclusivo. Pensaba que ahí iba a acabar todo. Pero no, aun puede continuar. Aun van a ocurrir más cosas.
Me gustaría saber que más nos puede ocurrir.