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domingo, 23 de octubre de 2016

Latidos (Frases)

¡ALERTA SPOILERS! :)
 Es raro estar así... entre tantos millones.
 Como vivir una soledad aumentada.
Las historias tienen su ritmo 
como la música. 
Si te aceleras o vas demasiado lento, 
se pierde el efecto y de poco sirve 
lo espectacular que sea lo que quieras contar. 
 El universo no juega a hacer
 Una gynkana con nosotros.
 Las señales están ahí, todas:
 las que nos parecen más amables,
 las más crueles y las más insignificantes.

 Nosotros lo único que hacemos
 es elegir en cuál queremos fijarnos.
 Incluso los momentos más terribles
 
esconden un rayo de esperanza.
Como sea pero me parece 
que a lo mejor eres de esas personas 
que son más felices cuando quieren a alguien. 
Y antes de que lo preguntes: 
no, no todo el mundo es más feliz cuando quiere a alguien. 
Hay personas que no saben querer, 
y sufren al mismo tiempo que aman. 
 Mi madre solía decir que a veces merece la pena
 sufrir una tormenta de dolor
 si a cambio puedes experimentar una cuarta parte
 del amor que describen los libros y las películas.
 Al menos, eso decía hace años.
 No sé si seguiría pensando lo mismo cuando murió...
"No es oro todo lo que reluce 
ni todo el que anda errante está perdido 
(El señor de los anillos) 
 Si le escucharas tocar...
 Sus dedos se mueven sobre el teclado como una tormenta,
 golpeando cada tecla con la fuerza o la delicadeza
 que requiere cada compás.
 Parece que ha nacido con un metrónomo en el corazón,
 siempre a ritmo.
Míranos a nosotros... 
Solo necesitamos perder un vuelo para encontrarnos. 
 La única distancia insalvable que existe
 es la que hay entre la vida y la muerte.
Muchas veces confundimos lo que no vemos 
con lo que no tenemos. 
Porque hay un millón de posibilidades que podríamos alcanzar 
con solo alargar un poco el brazo, 
dar un paso adelante o, simplemente, 
decir las palabras oportunas en el momento adecuado. 
O, en tu caso, escribirlas. 

 Tengo miedo de dejar de acordarme de ella.
 Cuando ocurrió todo
 empecé a pensar que, al morir,
 las almas se convierten en cometas.
 Y que los que nos quedamos aquí recordándolas
 llevamos el cordel sujeto a la muñeca.

 Siempre están con nosotros y, de alguna manera,
 siguen formando parte de este mundo.
 Pero si las olvidamos,
 el cordel se escapa y la cometa se pierde para siempre.
 Yo no quiero que mi madre se pierda.
Aquí es de noche y hay una luna creciente 
que hace aún más evidente la oscuridad del mar. 
La arena está húmeda y tampoco hay nadie bañándose. 

¿Te das cuenta de que 
estando el uno frente al otro 
estamos viviendo momentos distintos, 
en lugares distintos, 
como en dos mundos paralelos? 
 Pues no sé si existen el cielo y el infierno,
 pero sí creo que cuando morimos
 una parte de nosotros abandona este mundo,
 y otra se queda acompañando a quienes nos han querido
 a lo largo de nuestra vida.
 Y que mientras sigan existiendo personas en la Tierra
 en las que hemos dejado huella,
 no desapareceremos del todo.
Creo que todos estamos conectados 
y que la vida consiste en eso: 
en plantar semillas de bondad, cariño, amor... 
y dejar que de ellas crezcan árboles 
que den sus propios frutos, 
y que estos vuelvan a la tierra 
dando lugar a otros nuevos. 
 No necesito hacerte esas preguntas,
 En el fondo, me dan igual tus respuestas.

 Me dan igual porque no necesito conocer las respuestas
 para saber que estoy enamorada de ti.
Dile lo que te preocupa y quizás encontréis una solución entre los dos. 
O puede que descubráis que merece más la pena 
quererse en la distancia que esperar que el olvido borre 
lo que sentís el uno por el otro. 
 Los orientales creen que todas las personas
 nacemos con un hilo rojo atado al meñique,
 que nos acompaña toda la vida
 aunque no podamos verlo.
 Este hilo une nuestra alma a su destino.

 Cuenta la leyenda que un joven emperador
 le encargó a una bruja famosa
 que buscara el otro extremo de su hilo rojo
 para saber a quién estaba unido su destino.

 La bruja empezó a seguir el hilo,
 que le llevó hasta un mercado
 donde una campesina sostenía a una niña en brazos.
 Entonces le dijo: "Aquí termina tu hilo".

 El emperador pensó que la bruja se estaba burlando de él
 y empujó a la campesina para marcharse,
 con tan mala suerte
 que la pequeña se le cayó de los brazos
 y se hizo una herida en la frente.

 El joven emperador
 le dio un saquito de monedas a la campesina
 como disculpa,
 y ordenó cortar la cabeza a la bruja
 por aquella humillación.

 Disgustado por el incidente,
 dejó de buscar su destino durante un tiempo,
 Hasta que un día, el consejero real
 le dijo que ya era hora de casarse,
 y que lo más conveniente para el reino
 era que tomara como esposa a la hija de un poderoso general.

 El emperador aceptó y la joven fue llevada a palacio
 con un precioso vestido de seda y un velo que le cubría la cara.
 Cuando se lo levantó, el emperador vio su rostro bellísimo
 con una profunda cicatriz en la frente.

lunes, 22 de agosto de 2016

Pulsaciones (Frases)

¡ALERTA SPOILERS! :)
 Es como cuando John Lennon tenía cinco años
 y su madre le contó que la felicidad era la llave de la vida.
 Después, cuando le preguntaron en el colegio
 qué quería ser de mayor, él respondió que "feliz".
 El profesor le dijo que no había entendido el ejercicio,
 y John le contestó que no entendía la vida.
Tuve que estar a punto de morir 
para darme cuenta de que la felicidad 
estaba en lo que tenía y no en lo que me faltaba... 
 ¿Crees que nuestra vida solo da un giro
 cuando nos pasa algo muy bueno o algo muy malo?
 No, ¡para nada!
 Nuestra vida cambia a cada segundo que pasa,
 incluso cuando no miramos y estamos despistados.
 Unas palabras duras o amables,
 una sonrisa inesperada, una elección
 que aparentemente no tiene repercusiones...

 Son esas decisiones, esos detalles del día a día,
 los que nos transforman a nosotros y a los que nos rodean.
 Y de ellos debemos sacar las fuerzas
 para no dejar de luchar
 y seguir siendo un poquito mejores.
 No te vengas abajo ahora.
 ¡Te lo prohíbo!
Esas cosas nos ayudan a evocar el pasado, 
pero los auténticos recuerdos ya forman parte de ti. 
Y aunque cada vez tengas que esforzarte un poco más 
para rescatarlos de la memoria, 
estoy seguro de que nunca llegarán a abandonarte. 
 Todas las voces se vuelven diferentes al escribir,
 aunque pongamos las mismas palabras
 que diríamos en alto.
 Es cierto que con los mensajes
 podemos meditar una respuesta,
 corregirnos, dejar frases a medias...
 Pero, aunque no sea nuestra voz,
 me gusta pensar que en el fondo sí que somos
 las palabras que escribimos,
 por mucho que nos editemos a nosotros mismos
 cuando sea necesario o nos dejemos llevar
 por la alegría o la rabia del momento...
 Además, siento que de esta forma
 podemos llegar a decirnos cosas
 que quizá no nos atreveríamos a revelar
 si nos miráramos a los ojos.
¿Acaso no valen más las palabras que decimos 
o que guardamos cuando estamos tristes 
que la sonrisa que nos obligamos a esbozar para los demás? 
Sé que puede sonar ridículo, 
pero te estoy mostrando mi parte más real. 
 No hay esa chispa entre nosotros...
 ¿Sabes a lo que me refiero?
 Ese calambrazo que sientes
 cuando miras a alguien que te vuelve loco.
 Ese flash que nos descubre en cualquier historia
 que los protas van a acabar juntos...
 Simplemente, no surgió.
 Y es algo que no se puede forzar.
Y aunque no haya escuchado su voz, sí. 
Aunque ni siquiera sepa cómo son sus ojos o su sonrisa, 
o si gesticula mucho al hablar, 
o si tiene los hombros anchos o es un enclenque. 
Me he dado cuenta de que me da igual. 
Y me da igual porque nunca me había sentido tan bien 
como me siento cuando hablo con él. 
¿Tiene sentido que necesite algo que no sabía que necesitaba 
de alguien a quien en realidad no conozco? 
 "Un hombre cuenta sus historias tantas veces
 que al final él mismo se convierte en esas historias.
 Siguen viviendo cuando él ya no está.
 De esta forma, el hombre se hace inmortal".
La actriz británica Margaret Lee 
decía que la felicidad no es un estado 
al que hay que llegar, 
sino una actitud con la que viajar. 
Y yo estoy de acuerdo con ella, 
aunque a veces el propio viaje 
nos parezca más un castigo que otra cosa... 
  
Pero bueno, ese es nuestro sino, al fin y al cabo: 
viajar y construir nuestras propias historias 
para luego recontarlas con otras palabras 
y otros protagonistas. 
 Las historias que surgen de las palabras
 son siempre las mejores.
En ese caso, esperaré a que recuerdes... 
o a que te conformes con el olvido. 
 En esta vida solo hay un plan posible:
 dejarse llevar.
Buda dice... 
<<Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses. 
Primero: habla con verdad. 
Segundo: no te dejes dominar por la cólera. 
Tercero: da, aunque tengas muy poco que dar.>> 
 Me desperté de madrugada.
 No recuerdo nada de lo que estaba soñando,
 ni si visité el cielo o el infierno.
 Simplemente, de pronto volví a ser consciente de mi cuerpo,
 de las sábanas arrugadas bajo mi espalda,
 de mi cabeza apoyada en una almohada demasiado dura.
 Y entonces abrí los ojos
 y solo vi oscuridad.
 Pensé que todavía estaba dormida
 y que nunca saldría de aquel sueño dentro de otro,
 dentro de otro y dentro de otro...
No me preguntes por qué, pero lo supe. 
Quizá fue la manera en la que me acariciaban la cara 
o sus miradas agotadas, felices y... reales. 
O tal vez solo fue el aroma que sentí 
y el hecho de que, 
por primera vez en muchísimo tiempo, 
lo relacioné con mi madre. 
 Creo que era su ilusión por aprender
 lo que más me fascinaba de él.
 Era como si nunca tuviera suficiente.
 Como si el mundo fuera a terminarse
 y él quisiera saberlo todo,
 descubrirlo todo...
 
 Incluso a mí...
 
 Me daban ganas
 de ser un poco mejor cada día...
 Por él, para él...
 Y por eso no comprendo
 qué ha podido pasar.
Aunque yo preferiría mil veces 
quedar con el chico del otro lado de la pantalla... 
Pero creo que está prohibido. 
Los fantasmas no deberían interferir 
en el mundo de los vivos, 
¿no? 
 Sé que no puedo competir con los vivos,
 pero si tú también me olvidas,
 lo poco que queda de mí desaparecerá para siempre...
Pero también tengo miedo 
Miedo a despertarme un día y descubrir 
que todo es una broma, una mentira, una fantasía. 
Miedo a que de verdad estés muerto 
y a seguir echándote de menos para siempre, 
reviviendo cada segundo que pasamos juntos, 
para acabar dándome cuenta 
de que estoy enamorada de una ilusión. 
 Y aunque me dieran la oportunidad,
 te conocería una y mil veces.
 Aunque cada una de ellas
 tuviera que perderte...
Antes me has dicho que tienes miedo, 
pero no te puedes imaginar 
lo que siento yo cada mañana 
cuando abro los ojos y descubro que sigo aquí. 
Atrapado por los recuerdos, 
aterrorizado por el presente 
y por el futuro que me espera... 
 Sea lo que sea lo que te pasa,
 quiero ayudarte.
 Y formar nuevos recuerdos a tu lado
 y pasar las horas muertas
 imaginando qué te diré al día siguiente.
 No quiero vivir con el miedo
 de que te esfumes algún día.
 Quiero que me dejes quererte...
Porque la vida no tendría ningún sentido 
si dejáramos de perseguir imposibles. 
Y ahora mismo 
tú eres el único imposible que me importa. 
 <<Soñamos con un nuevo día
 cuando el nuevo día no llega.
 Soñamos con una batalla
 cuando ya estamos luchando>>.
Sé que si me olvido de todo ahora, 
tal vez avance más deprisa 
hacia el futuro. 
Pero por otro lado... 
jamás dejaré de mirar con tristeza 
al pasado. 
 Dicen que no hay promesas
 que valgan más que las que nos hacemos
 a nosotros mismos.
Tienes razón, 
Jamás unos pocos metros 
me habían parecido una distancia tan infinita. 
Bastará una señal tuya 
para que vuelen el espacio y el tiempo. 
 Pues ya es tarde.
 Porque yo también te quiero.
 Si he llegado hasta aquí,
 si he movido cielo y tierra para encontrarte,
 si te he aceptado como fantasma,
 si me he vuelto a enamorar de ti
 en una pantalla de 5x9...
 ¿Cómo no iba a ser capaz de amarte
 -----?

domingo, 18 de octubre de 2015

La mecánica del corazón (Frases 1/3)

-Tiene el corazón muy duro, creo que está congelado.
+Yo también tengo el corazón helado.


-No quiero que te falte ningún recuerdo
+No te preocupes por mí, tengo demasiados.


Pocas cosas han sucedido desde entonces, pero lo cierto es que vivo lleno de incertidumbre, cada día me hago más preguntas, y siento que necesito obtener algunas respuestas.
<<Love is dangerous for your tiny heart.>>


-Fue un día triste, un día en que no dejaba de llorar hasta que me di cuenta de que me reconfortaba beberme mis propias lágrimas.
+ Te pasas el tiempo curando a la gente, pero ahogas tus heridas en el alcohol de tus propias lágrimas.


El murmuro de las voces que se entremezclan me cautiva.
Se oye una música melancólica y algo maliciosa. Esa melodía me emociona, me produce sensaciones contradictorias, como cuando llueve y luce sol al mismo tiempo.
Baila como un pajarillo en equilibrio sobre tacones de aguja, andamios femeninos. Sus ojos son inmensos; uno puede perderse mientras escruta su interior.


No me importa ver borroso cuando canto y cuando beso, prefiero tener los ojos cerrados.
Oh, mi pequeño incendio, permítame mordisquear su ropa, desmenuzarla a buenas dentelladas, escupirlas como un confeti para besarla bajo una lluvia...
No veo más que fuego, con solo unos pasos puedo perderme a lo lejos, tan lejos en mi calle que no me atreva ya siquiera a mirar derecho a los ojos del cielo, no veo más que fuego.
Nos frotaremos el uno contra el otro hasta chamuscarnos el esqueleto, y cuando el reloj de mi corazón dé las doce en punto, arderemos, sin necesidad de abrir los ojos.


Me pregunto cómo unos ojos tan grandes y maravillosos pueden funcionar mal.
Intento mirarla a los ojos pero no puedo dejar de admirar su hermosa boca. No sospechaba que se pudiera pasar tanto tiempo observando una boca.
Me siento avergonzado. Al mismo tiempo rememoro las imágenes de la joven muchacha que canta sin gafas y mira el sol de frente. Y entonces ocurre: me enamoro. En el interior de mi reloj es el día más caluroso de la historia.
-Su rostro es hermoso, con esa sonrisa resplandeciente que provoca que uno quiera contemplarla mucho rato.

Algún día, es posible que tengas que pagar a un precio muy alto por todo el placer y la alegría que el amor provoca. Y cuanto más intensamente ames, más intenso será el dolor futuro.
Como mucho es posible que resista la intensidad del placer, pero no es lo bastante sólido para aguantar los pesares del amor.


¿Corro peligro de muerte? Tal vez, pero siento que mi vida peligra si no vuelvo a verla y, a mi edad, eso me parece aún más grave.

<<Love is dangerous for your tiny heart even in your dreams, so please dream softly.>>


Por frágil que sea mi reloj, la pequeña cantante se ha instalado cómodamente en él. Ha dejado sus pesadas maletas cargadas de yunques en cada rincón; sin embargo, jamás me había sentido tan ligero como desde que la conocí.

-¿Es tu corazón lo que hace tanto ruido?
+Sí.
-Estás enamorado de ella, ¿verdad?
Mi cerebro quiere decir <<No, no...>>, pero mi corazón, como siempre, tiene una relación más directa con mis labios.
+Sí, creo que estoy enamorado de ella.

Hace apenas unas horas, tenía a mi corazón por un navío capaz de romper las aguas de un océano enfurecido. Ya sabía que no era precisamente el más solido del mundo, pero creía en el poder de mi entusiasmo. Ardía en una alegría tan intensa ante la idea de reencontrar a la pequeña cantante que nada me habría podido detener.
Las penas amorosas pueden transformar a la gente en monstruos de tristeza.

lunes, 22 de junio de 2015

Fragmento: Globe.

¿Cuándo empezó a ser un sueño
del que no poder regresar?
¿Cuándo todas las historias
pasaron a ser realidad?
¿Y dónde dejé mi vida?
¿Por qué me atrapó su ciudad?
Ya no importan las veces
que mi corazón fue a gritar
en el fondo de sus ojos
y su piel sin oscuridad.
No importaron la súplicas
ni pudo la sinceridad
ante sus ansias de historias
y de huir de la realidad.
No me enseña la salida
y no me deja regresar.
Ahora sólo parece
que el tiempo se va a acabar
sin que ella venga a sacarme
del olvido de mi cuidad
y todos a los que quise
alguna vez me olvidarán.
¿Qué es lo que quieres de mí?
Sólo déjame descansar.
Seré tuyo hasta la muerte,
pero ellos me recordarán
con un pie en el escenario
y los ojos llenos de amar.
No importarán las veces
que mi corazón fue a gritar
en el fondo de sus ojos
y su piel sin oscuridad.
Dejadme a mí el recuerdo
que vos bien podéis reinar,
aunque nunca sobre mi alma.
Nunca os pertenecerá.
Dejadme a mí el recuerdo,
que él me vendrá a salvar.
Que, por mucho que me encierren,
ésa siempre es mi cuidad.
Que ellos no me olviden,
que nunca los puedas tocar,
que oigan todos mis gritos.
Que vuelvan a verme actuar.

lunes, 18 de mayo de 2015

Fragmentos: Erebos.

Noche
En mi cama
permanezco despierta
detrás de una valla empalizada
de mantas y almohadas.
Con los ojos bien abiertos
acecho criaturas susurrantes,
que huyen de la luz del día,
oscuras mellizas de mis pensamientos.
Con los brazos estirados
busco a tientas lo fiable
y no me encuentro ni a mí misma.
En mi cabeza sólo traquetea un remolino de plegarias
regulares, incomprensibles, desquiciadas,
y rezo por un armisticio
entre la noche y el día,
por unos granos de arena en los ojos
y por la primera luz de la mañana,
que es tan pálida como tú.

Siempre he tenido curiosidad por los textos que salen al final de algunos capítulos, estos textos tan confusos. ¿Quién los dice? ¿Nick? no lo creo...

Con cada día que pasa mi realidad vale menos. Es intensa y sin orden, es imprevisible y ardua.
¿Qué puede hacer la realidad? Te da hambre, sed, insatisfacción. Causa dolor, transmite enfermedades, obedece a leyes ridículas. Pero, ante todo, es finita. Siempre conduce a la muerte.
Lo que cuenta y da fuerza son otras cosas: las ideas, las pasiones e, incluso, la locura. Todo lo que se eleva por encima de la razón.
Le retiro mi aprobación a la realidad. Me niego a colaborar con ella. Me entrego a las tentaciones de los que aspiran a algo que está más allá de este mundo y me lanzo con todo mi corazón a la infinitud de lo irreal.

Lograr. Obtener. Destruir.
Para cada una de estas misiones los hindúes cuentan con una divinidad. Yo las llevaré a cabo solo.
He logrado lo que nadie ha logrado antes de mí, pero el mundo no es mi testigo, y jamás lo será.
Después intentaré proteger lo logrado, con todas mis fuerzas, con toda mi voluntad. Con dolor, a veces con lágrimas, pero de todos modos con un sacrificio de víctimas considerable.
Entonces destruiré. ¿Quién podrá reprochármelo? Si hay justicia, por lo menos habrá que lograrla.
Hubiera preferido ser creador y entonces me hubiera alegrado por mi creación, me hubiera gustado cuidarla, compartirla con los demás. Pero de la destrucción también surgen cosas interesantes. Es en ese fin donde radica su atractivo.

Algunos dicen que es necesario haber nacido para triunfar.
Cuanto más lo pienso, más de acuerdo estoy. La decepción de no pertenecer a los elegidos la he superado desde hace mucho tiempo, pero no me siento capaz de soportar otra derrota. Si logro triunfar al final no estaré allí. Eso está más que claro. No se requirió mi presencia en la final, los actores serán otros. Ellos tratarán con todas sus fuerzas de alcanzar mi meta.
Pronto llegará la final. Mi papel habrá terminado entonces y podré irme. En resumen: sólo habrá ganadores y perdedores. No importa quiénes sean los primeros. En definitiva son los perdedores los que importan, y rezo porque sean aquellos que lo merecen.

Dejarlo estar es muy fácil si uno está decidido a hacerlo. Vuelvo la mirada y siento ganas de reírme. Todo esto será cosa del pasado y yo mismo sólo seré un recuerdo, doloroso para algunos, vergonzoso para otros.
Mi trabajo se ha terminado. Lo que sucederá a partir de ahora, ya no lo sé. Mejor. Así no caeré en la tentación de intervenir y llevar las riendas.
El futuro guarda un sinnúmero de posibilidades que esperan hacerse realidad. No siento la menor curiosidad. Si fuera curioso, ¿me quedaría? No lo sé. Estoy cansado. También esto hace fácil dejarlo estar.

martes, 14 de abril de 2015

¡Fragmentos y frases!

ATENCIÓN: muchos de estos fragmentos pueden contienen spoilers. Esta sección está dedicada a las personas que se han leído el libro y quieren recordar... ♥
FRAGMENTOS:
FRASES:

Fragmentos: Eleanor & Park.

ATENCIÓN: si no has leído el libro, no leas esto.

Cada vez que volvía a verla, desechaba el pensamiento.
Cuando la veía, no podía pensar en nada.
Salvo en tocarla.
Salvo en hacer cuando pudiera o fuera necesario para verla feliz.

- Deja de preguntar - se enfadó Eleanor. Ya no podía contener las lágrimas. - Siempre preguntas eso. Por qué. Como si hubiera respuestas para todo. No todos tenemos una vida como la tuya, ¿Sabes?, ni una familia como la tuya. En tu mundo las cosas suceden por una razón concreta. Las personas actúan con lógica. Pero en mi mundo. En mi mundo nada tiene sentido.

-No me gustas, Park - repitió Eleanor en un tono que, por un instante, sonó como si hablara en serio - Yo... -su voz casi se esfumó - creo que vivo por ti.

-Ni siquiera puedo respirar cuando no estamos juntos - susurró ella - y eso significa que, cuando te veo los lunes por la mañana, tengo la sensación de que llevo sesenta horas sin coger aire. Seguramente por eso refunfuño tanto y te contesto mal. Cuando estamos separados, me paso el tiempo pensando en ti, y cuando estamos juntos me invade el terror. Porque cada segundo cuenta. Y siento que he perdido el control. No soy dueña de mí misma, soy tuya. ¿Qué pasa si de repente te das cuenta de que no te gusto? ¿Cómo voy a gustarte tanto como tú me gustas a mí?

-Voy a poner fin a esto.
-No. Venga. No vale la pena.
-Sí - replicó él, furioso -. Tú vales la pena.

-No te preocupes - prosiguió ella - porque eras demasiado mono para mí, de todas formas.
-¿Te parezco mono? - preguntó él con voz espesa a la vez que atraía la mano de Eleanor hacia sí.
Ella se alegró de que Park no pudiera ver su expresión.
-Me pareces...
Hermoso, Arrebatador. Como esas bellezas de los mitos griegos capaces de hacer que un dios renuncie a su condición divina.

-Porque a mí me da igual, Park. Si te gusto a ti - continuó -, juro por Dios que nada más me importa.

-Ya lo sé - reconoció él, volviéndose a mirarla -. La próxima vez, me limitaré a decir: Eleanor, sígueme a este callejón oscuro, que quiero besarte.
-La próxima vez - prosiguió - me limitaré a decir: Eleanor, escóndete tras esos arbustos conmigo, porque me voy a volver loco si no te beso.

Salieron juntos al callejón. Escondido entre las sombras, Park se quedó mirando cómo Eleanor se alejaba hacia su casa, sola.
Ella tuvo que hacer esfuerzos para no volverse a mirar.

Eleanor parecía distinta, más apagada que de costumbre. No llevaba ningún adorno en el cabello ni trapos atados a las muñecas...
Seguía estando preciosa. Los ojos de Park la echaban tanto de menos como el resto de sí mismo. Quería correr hacia ella para decírselo: disculparse con ella y confesarle lo mucho que la necesitaba.

-Ni siquiera pronuncies su nombre - dijo -. Ella no es nada y tú lo eres... todo. Lo eres todo para mí, Eleanor.

-Los veo en el instituto... No sé, no los echo de menos. En realidad nunca he echado a nadie de menos más que a ti.
-Pero ahora no me puedes echar de menos - observó Eleanor -. Siempre estamos juntos.
-¿Hablas en serio? Te echo de menos todo el rato.

-No hay ninguna razón para pensar que un día dejaremos de querernos - insistió -. Y muchas para pensar que seguiremos juntos.

Park estaba vivo, ella estaba despierta y aquello estaba permitido.
Era suyo.
Podía poseerlo y abrazarlo. Quizás no para siempre - no para siempre, seguro - y tampoco en un sentido figurado. Si no literal. Y ahora. Era suyo. Y él buscaba sus caricias. Como un gato que te hunde la cabeza bajo las manos.
Eleanor acarició el pecho de Park con los dedos separados y luego le introdujo las manos bajo la camiseta.
Lo hizo porque quería hacerlo. Y porque nada más empezar a acariciarlo como lo hacía en su imaginación, le costaba parar. Y también porque... ¿y si era su única oportunidad?

-Puedes ser Han Solo - dijo él besándole el cuello - porque yo seré Boba Fett. Cruzaré el cielo por ti.


  • Park estaba cubierto de piel. Por todas partes. Y era tan suave y melosa como la piel de sus manos. Más gruesa y jugosa al tacto en algunas zonas, más parecida al terciopelo arrugado que a la seda. Pero era toda suya. Y maravillosa.
  • Ella también estaba cubierta de piel. Y la suya estaba repleta de terminaciones nerviosas supersensibles cuya existencia había ignorado toda su maldita existencia, pero que cobraban vida como hielo, fuego y aguijones de abeja en cuanto Park la acariciaba. Allá donde Park la tocaba.
  • Por mucho que la avergonzasen su barriga, sus pecas y los dos imperdibles que le unían el sujetador a la espalda, deseaba tanto las caricias de Park que todo lo demás perdía importancia. Y cuando él la acariciaba, no parecía reparar en ninguno de aquellos detalles. Algunos hasta le gustaban. Como las pecas. Le decía que parecían caramelo espolvoreado.
  • Quería que le palpase todo el cuerpo. Park se había detenido al borde del sujetador y solo había hundido los dedos en la cintura de los vaqueros, pero no había sido Eleanor quien lo había detenido. Nunca lo haría. Sus caricias no se parecían a nada que hubiera sentido antes. Jamás en toda su vida. Y quería sentirse así todo el tiempo. Quería empaparse de Park.
  • Nada era sucio. No con Park. No había nada de qué avergonzarse. Porque Park era el sol, y a Eleanor no se le ocurría mejor modo de explicarlo.
Cómo me mira.
Cómo si se tomara su tiempo.
No cómo si me deseara. Cómo si aplazara el momento. Hasta que no quede nada ni nadie a quien destruir.
Cómo se espera.
Cómo me rastrea.
Y siempre está ahí. Cuando como. Cuando leo. Cuando me cepillo el pelo.
Tú no lo sabes.
Porque yo finjo no darme cuenta.

Eleanor tomó entre las manos el precioso rostro de Park y lo besó como si hubiera llegado el fin del mundo.

Solo hay uno como él, pensó, y está aquí.
Él sabe si me gustará una canción antes de que la haya oído. Se ríe de mis chistes antes de que haya terminado de contarlos. Hay un lugar en su pecho, justo debajo de su cuello, que hace que quiera cumplir las promesas que le hago.
Solo hay uno como él.

¿Qué posibilidades hay de conocer a alguien que te inspire esos sentimientos?, se preguntó Park. ¿Una persona a la que amar por siempre, alguien que te quiera por toda la eternidad? ¿Y qué haces si esa persona ha nacido a medio mundo de distancia?

Park tendría que guardar aquel beso para siempre.
Aquel beso lo guiaría de vuelta a casa.
Tendría que evocarlo cuando se despertara asustado en mitad de la noche.

La primera vez que Park le cogió la mano, se sintió tan bien que todo lo malo se esfumó. La caricia fue más fuerte que cualquier herida.

El cabello de Eleanor capturaba el fuego del alba. Sus ojos eran oscuros y brillantes. Los brazos de Park no albergaban duda alguna.
La primera vez que tocó la mano de Eleanor, lo supo.

- Pase lo que pase - dijo Park -, te quiero.
Ella le rodeó la cintura con los brazos y él le abrazó los hombros.
-No me puedo creer que la vida nos diera esto - siguió diciendo Park - para quitárnoslo después.
-Yo sí - repuso ella -. La vida es una zorra.
Park la sujetó con fuerza y hundió la cara en su cuello.
-Pero depende de nosotros - afirmó con suavidad -. No tenemos por qué perderlo.

-Yo no temo afrontar lo que siento - objetó Park.
-Tú no - repuso Eleanor con la voz quebrada -. Yo.
-Tú - le dijo Park rodeándola con el brazo y prometiéndose a si mismo que no sería la última vez - eres la persona más valiente que conozco.

-Dame un beso de despedida. Solo eso - susurró.
Solo por hoy, pensó él, no para siempre.

Una cree que si abraza a alguien con todas sus fuerzas, lo tendrá más cerca. 
Una cree que se puede abrazar a alguien con tanta fuerza como para seguir sintiendo su presencia, grabada en ti, cuando lo esperas.

Cuando por fin se bajó de la camioneta, fue porque pensó que no soportaría seguir tocándolo y perdiéndolo una y otra vez.
La próxima vez que se separase de él, se dejaría parte de la piel.

Eleanor no le había escrito una carta sino una postal.
Con solo tres palabras.

Ella tenía razón. Nunca se veía bonita. Se veía como si fuera arte, y el arte no tiene que verse bonito; tiene que hacerte sentir algo.

domingo, 15 de febrero de 2015

Fragmento: Rojo como la sangre.

En este tipo de secciones del blog, quiero destacar partes que en especial me han gustado de un libro. En este caso, el final de "Rojo como la sangre" tenía un texto precioso que me apetece compartir.

<<Fea. Foca. Fideo. Tienes dientes de conejo. Tienes voz de carretero. Llevas grasa en el pelo. Llevas mierda en los zapatos. Tienes brazos de mono. Tonta. Burra. Idiota. Estúpida. Puta.>>
<<¿De dónde has sacado esa ropa? ¿De la basura?>>
<<A tus padres les daría vergüenza andar contigo por la calle.>>
<<Si yo tuviera esa pinta, nunca saldría de casa.>>
<<Seguro que te adoptaron.>>
<<Nunca nadie querrá darte un beso.>>
<<Nadie puede querer a alguien como tú.>>
<<¿Por qué lloriqueas? Si te duele, dilo claro. ¡Ah!. ¿Que te duele? Cierra la boca o te voy a dar una buena razón para llorar.>>
<<Eres tan fea que cuando te dan una paliza mejoras.>>

Palabras, palabras y más palabras. Frases, oraciones, preguntas, gritos. Pellizcos, golpes, patadas, arañazos, agarrones, tirones, empujones.
Tú no eres lo que dicen esas palabras. No eres lo que dicen esos gritos y esas broncas. No eres las cosas feas que te escupen en la cara como chicles que han perdido el sabor. No eres la sangre que te mana de la nariz. Esas personas no son quiénes para definirte. No les perteneces.
Dentro de ti siempre hay una parte a la que nadie puede acceder. Eso eres tú. Tú eres tú y dentro de ti hay un universo. Puedes ser lo que quieras. Puedes ser quien quieras.
No tengas miedo. Ya no debes tener miedo.

Rojo como la sangre (Frases)

  • "Érase una vez un día de invierno en el que los copos de nieve caían como plumas del cielo."
  • "El cuarto oscuro era su rinconcito de libertad, donde podía relajarse unos instantes antes de sumergirse en el ambiente de las conversaciones, las voces, las opiniones y los sentimientos de los demás."
  • "Mejor sola que mal acompañada. Cuando estaba sola podía ser completamente ella misma. Libre. Nadie la exigía nada. Nadie le hablaba si quería silencio. Nadie la tocaba si no quería que la tocasen."
  • "Érase una vez una chica que no tenía miedo. La chica confiaba como quien confía en todo y nunca le ha fallado nada ni nadie. Estaba colgada con la cabeza hacia abajo y confiaba en que no se caería. Y si se caía, alguien la atraparía. Érase una vez una chica que aprendió a tener miedo."
  • "¿Cómo debería de no tener miedo todos los días?"
  • "Lumikki se dio cuenta de que estaba hundida hasta las botas. Y nada cambiaría ni aunque se hundiese hasta las rodillas, o hasta la cintura, o incluso hasta el cuello. Estaba atada de pies y manos, lo odiaba. Y no podía hacer nada por evitarlo."
  • "La añoranza mordía más profundo que aquel viento glacial."
  • "Sabía que lo haría bien. Era buena para pasar inadvertida, hacerse invisible, ser inexistente."
  • "Recordó lo que había sentido al depositar los labios sobre la piel de aquella nuca y darle besos suaves como plumas a través de las estrellas."
  • "Los recuerdos del verano y del otoño también querían aparecer, como el sudor, aunque ella intentaba decirles que aquel no era un buen momento. Nunca era un buen momento para la añoranza y la tristeza. Se agarraban a ella, le comprimían el estómago y la obligaban a curvar la espalda."
  • "Ya hacía años que había perdido la capacidad de llorar. Entendió que, simplemente, tendría que vivir con aquel nudo, tragárselo y esperar a que, tarde o temprano, desapareciese por sí solo."
  • "La respiración en una noche fresca de otoño, ningún pensamiento tan intento y apasionado que hubiese podido traspasar la niebla, las paredes y las puertas. Nada. El silencio más absoluto."
  • "Durante semanas y meses, el nudo se había encogido y la nostalgia había quedado en un segundo plano. Había dejado de esperar conscientemente. No tenía nada de positivo. Probablemente, nunca más se volverían a ver."
  • "Esperar. Echar de menos. Añorar a alguien que solo se encontraba a unos pocos pasos. Sonreírse a sí misma al sentir la mirada de la otra persona en la piel."
  • "El calor del aire y del interior de una misma. El calor que hacía desaparecer los pensamientos no deseados."
  • Pensar que aquella sensación podría durar mucho, mucho tiempo. Poder permanecer de aquel modo. Poder estar con aquella persona. Poder coger aquella mano decenas, centenares, miles de veces. Estar en silencio. Escuchar el ritmo sereno, voluntariamente perseguido, de las respiraciones, que podía acelerarse también conjuntamente, al mismo compás."
  • "Observa pero que no te observen."
  • "Y todo salvo la vida es inútil."
  • "El silencio flotaba por las habitaciones de un modo tan espeso que te podías enredar en él como si fuesen telarañas."
  • " La piel, blanca como la nieve. Los labios, rojos como la sangre. El cabello, negro como el ébano."
  • "Las mejillas de la chica habían recuperado los colores, y detrás de su mirada ya no rondaba aquel vacío triste y turbio."
  • "No era sensato ni racional. Era peligroso. Pero quería ponerse en peligro. Quería afrontar lo que le daba más miedo."
  • "Al fin y al cabo, quizás no eran tan distintas. Sus mundos seguramente no se unirían nunca del todo, pero en aquellos momentos fugaces compartían un mismo entorno y los mismos sentimientos y pensamientos."
  • "El estrés y la culpabilidad acumulados con los años se lo comían y lo empujaban a alimentarse de cualquier manera. Debía reconocerlo; si no ante los demás, ante sí mismo."
  • "Todo había quedado cubierto de una fina capa blanca de escarcha: las casas, los árboles, las piedras, los coches, la ropa, el pelo, las mejillas, los pensamientos."
  • "La oscuridad era impenetrable. No se podía traspasar. No cedía. No podría salir. Se quedaría sin aire. Moriría."
  • "Ya se había secado las lágrimas. Empezó a ser presa del pánico. Tuvo la sensación de que, si no salía en aquel mismo instante, se ahogaría."
  • "Cuanto más fuerte era la voz, más viva estaba. Se convirtió en voz. Ella y la voz eran una única cosa. La misma furia roja y el mismo tono agudo."
  • "Palabras, que se transformaban en mentiras en el mismo momento en que salían de la boca."
  • "No confíes en nadie más que en ti misma. Toma las decisiones por tu cuenta y asume las consecuencias."
  • "No había visto aquel manto de nieve blanca que su sangre salpicaría de gotas rojas."
  • "Eran como la nieve artificial que había caído del techo. Si intentabas tocarla, se dispersaba y desaparecía en la nada."
  • "Eran unos actores ridículamente insignificantes dentro de aquel gran escenario."
  • "Correr sobre aquella nieve tan alta era agotador. El frío le mordía con sus dientes afilados. El bosque estaba oscuro como boca de lobo."
  • "Los protagonistas de los cuentos siempre tenían tres oportunidades. En las dos primeras fracasaban pero en la tercera lo lograban. Tres oportunidades. Tres errores. ¿Qué era aquello, una oportunidad o un error?"
  • "El bosque la engulló como si fuera agua turbia." 
  • "Érase una vez una chica que corrió hasta que sus piernas ya no pudieron más. E incluso después pensó e imaginó que seguía corriendo. Sus piernas esbeltas, fuertes y ágiles corrieron a toda velocidad sobre los montones de nieve blanca y no dejaban ni una huella. Huía como quien se sabe libre y sabe que no lo atraparán."
  • "Dentro de ti siempre hay una parte a la que nadie puede acceder. Eso eres tú. Tú eres tú y dentro de ti hay un universo. Puedes ser lo que quieras. Puedes ser quien quieras."
  • "No tengas miedo. Ya no debes tener miedo."
  • "Había aprendido enseguida que, aunque cambiara su modo de ser o de actuar, nunca sería lo suficientemente buena."
  • "Eran unas depredadoras mucho más peligrosas, y parecía que en su interior no tuviesen un corazón que latía sino una frialdad glacial."
  • "En el espejo, se encontró con una chica que no conocía. Tenía rasguños con sangre en las mejillas. Sorprendida, levantó las manos y se las tocó. La chica del espejo hizo lo mismo. La sangre no era suya."